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Cara de Perro

La vía pública se hizo humo
martes, 15 de mayo de 2007
smoking1.jpg El “apriete” social y normativo al tabaco se acentúa. En la Capital Federal muchos bares sacaron sus mesas a la vereda (irregularmente) para satisfacer los hábitos de los fumadores. Pero llegará el frío. ¿Qué pasará? Mientras a la publicidad de cigarrillos le llegó el congelamiento en pleno verano.
Una pregunta básica. ¿Cómo planificar una estrategia de marketing exitosa sin contar con la ayuda de los medios de comunicación? Difícil. Esta es la situación de las tabacaleras que progresivamente experimentaron limitaciones en sus pautas publicitarias, la mayoría autogestionadas por las propias empresas de tabaco. La última llegó hace poco. Ni bien arribó 2007 las copas se elevaron para celebrar un Año Nuevo y los anuncios de cigarrillos se bajaron de los carteles de la Ciudad de Buenos Aires. Ya no ayudarán a vislumbrar un kiosco en la city porteña, no serán una compañía en los refugios de colectivos, no entretendrán a los peatones ni tampoco revestirán la ciudad con ingeniosos mensajes. Las puertas se cierran y las ventanas parecen ser cada vez más angostas para que las tabacaleras estrechen vínculos con sus consumidores.

Los avances hacia la tolerancia cero es una movida internacional impulsada por la Organización Mundial de la Salud. En este marco fue sancionada el año pasado en la Legislatura porteña la Ley del Control del Tabaco ( Nº 1.799) que se suma a las leyes de características similares aprobadas en algunas provincias argentinas como Tucumán, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Chubut, Formosa, Mendoza, Posadas y Catamarca.
La primera movida en la Capital Federal fue prohibir el consumo de cigarrillo en establecimientos oficiales de la Ciudad; siete meses más tarde, en octubre de 2006, la prohibición alcanzó a “lugares cerrados de acceso al público y espacios comunes de los mismos”, como restaurantes y bares con menos de 100 metros cuadrados y la frutilla del postre fue el rechazo total a la publicidad en la vía pública de “productos elaborados con tabaco, ya sea para su venta, promoción, entrega u oferta en forma gratuita, y cualquiera fuera su mensaje, contenido, finalidad o consigna”.smoking2.jpg
Sin embargo, todavía hay alternativas para promocionar el cigarrillo y explotarlas al máximo es la nueva meta de las compañías. “Las regulaciones suponen un desafío para la comunicación, sin duda. Las nuevas leyes como la de la Ciudad de Buenos Aires han hecho que las empresas tabacaleras como la nuestra, al ver reducidas sus posibilidades de comunicación con sus consumidores adultos, deban optimizar y usar de la manera más efectiva posible los canales permitidos”, expresó a PM&D Felicitas Castrillón, gerente de Comunicaciones y Proyectos Corporativos de Massalín Particulares SAA., la filial argentina del grupo Philip Morris. “Aún dentro de ese pequeño marco tenemos que ser innovadores, responsables creativos y usar el espacio lo mejor que podamos, que hoy concretamente es el interior de los kioscos”, agregó.
Las restricciones en la publicidad no es tema nuevo en la Argentina. Desde el 2003 Massalin y Nobleza Piccardo, las dos más grandes tabacaleras que operan en el mercado local y que integran la Cámara de Industria del Tabaco, autolimitaron la publicidad en televisión y radio, en un principio en horarios de protección al menor y luego en la totalidad de ambos medios. También decidieron que la publicidad de sus productos en revistas sólo podría encontrarse en el interior de las mismas y no en tapas o contratapas, con la intención de evitar cualquier posible visualización por parte de los niños. En cuanto a las restricciones en la vía pública, la primera barrera surgió en 2005 y estableció que los anuncios no podían superar los 35 metros cuadrado a lo que se le sumó la prohibición de publicidad a menos de 200 metros de centros de salud e institutos de enseñanza.

Lo ideal

“Si bien en algunas cosas nos regimos por la auto-regulación, en otras no podemos hacerlo porque competimos en un mercado que tiene determinadas características y sólo estaríamos dispuestos si el resto de las tabacaleras también lo hace”, remarcó la gerente de Massalin, a la vez que destacó que para este propósito es necesaria una ley nacional que incluya a todos bajo el mismo paraguas. “Cualquier tabacalera que no sea nosotros o Nobleza Piccardo podría sacar una publicidad de cigarrillos antes de las 10 de la noche y conocemos la enorme ventaja competitiva que significa contar con un canal como herramienta de comunicación. Por muchísimas razones nos conviene que haya una regulación a nivel nacional”.
Este año las tabacaleras abandonaron la publicidad exterior, el medio que mayor crecimiento registró en 2006 en cuanto a inversión publicitaria con un 50,6% comparado al año anterior, aún siendo el único espacio de difusión que no registró aumentos en sus tarifas, de acuerdo a cifras de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad (AAAP).
¿Qué pasará ahora que a uno de sus principales clientes lo han hecho a un lado? “Entiendo que la fuerza y la capacidad que tiene la publicidad exterior le permitirá pulir ampliamente los espacios abandonados por las tabacaleras. Por lo tanto es muy probable que siga creciendo su participación en la torta publicitaria argentina al igual que ocurre en el resto del mundo”, fue la opinión de José d´Amato, presidente de la empresa de vía pública más antigua del país, Viacart, y figura reconocida del medio por su experiencia. 
El empresario calculó que alrededor del 5% de las carteleras que administraba en la Capital Federal el año pasado pertenecían a anuncios de tabaco y si bien era un número importante “cada vez son más los rubros que ocupan los espacios de la publicidad exterior ya que los anunciantes han ido comprendiendo la capacidad comunicacional del medio como permanente en su planificación y en todas sus variedad de soportes”.
Por su parte, Patricio Shandley gerente comercial de la firma Spinazzola, otra de las entidades que tiene como principales clientes a las dos tabacaleras líderes, manifestó que de todos modos “el primer trimestre del año no es el más importante para la vía pública” y para conocer el impacto “tendremos que ver qué pasa en el resto del año”. También adelantó un posible aumento de tarifas durante el transcurso de 2007.smoking3.jpg
Dentro de las empresas relacionadas con la comunicación visual también están las empresas encargadas de los letreros, que perdieron a un cliente fuerte que prevalecía en las marquesinas de los kioscos. “Creo que cuando se tomaron las decisiones legislativas y políticas que llevaron a esta prohibición no se pensó en ningún momento en que se estaba cortando una cadena productiva en la que participan tantas pymes”, señaló a este medio el presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Letrero y Afines (CAIL), Daniel Carnaghi, quien aseguró que la posibilidad de la veda publicitaria se venía discutiendo hace dos años, cuando ya se preveía la prohibición en el mediano plazo.
“Dentro de la industria del letrero tenemos clientes individuales (pequeños comercios) que sumados dan la inmensa mayoría, y también los clientes corporativos como por ejemplo las empresas de cigarrillos, las petroleras, las fabricantes de bebidas o los laboratorios, que cuando contratan a una empresa para que realice sus letreros seguramente eligen a una de las empresas más grandes, les copan toda la capacidad de producción y suelen transformarse en los clientes exclusivos, y si no, por lo menos en el cliente mayoritario. Por eso era muy importante que el traspaso se hiciera lentamente y de la manera en que estuvimos trabajando para que no surgieran de pronto grandes empresas con una enorme capacidad ociosa, que crearan un desmoronamiento del mercado, afectando fundamentalmente a las más pequeñas”, agregó.

Menos creatividad

Según datos de la empresa de medición de vía pública Alberto Scopesi & Cía, durante los últimos meses de 2006 la inversión publicitaria de cigarrillos en la Capital Federal y Gran Buenos Aires experimentó un decrecimiento que sólo repuntó en diciembre, últimos 30 días que tuvieron las compañías para lanzamientos publicitarios en la vía pública.
Eugenio Astesiano, uno de los directores de la auditora, se detuvo en punto importante: la creatividad. A su entender, la prohibición tiene una importante repercusión en la estética. “Lo que más lamento es que en la Capital ya no se va a ver el alto nivel de creatividad que se veía en los carteles de las tabacaleras. Esta medida sin dudas le quita el encanto a las campañas que eran supercreativas, pero de todas formas hecha la ley hecha la trampa. Seguramente habrá publicidad encubierta, con masajes subliminales”. Por otro lado, Astesiano también estimó que “las marcas más beneficiadas serán las pequeñas, las que no pertenecen a las grandes tabacaleras argentinas ya que podrán seguir con sus estrategias que se basan casi exclusivamente en pegatina libre, afichetas...es decir, publicidad ilegal”.
¿Y el impacto sobre las tabacaleras? El director de la empresa de mediciones deslizó que tenía sus serias dudas acerca de la posibilidad de que las tabacaleras se animaran ahora a lanzar una marca de cigarrillos o una nueva propuesta, dada la complicada situación en la que se encuentran en cuanto a promociones.
Al respecto, Castrillón (de Massalín Particulares) respondió: “Es un desafío, pero las compañías, el mercado y los clientes van cambiando y la empresa tiene que adaptarse. Luego de cada limitación que experimentó la industria parecía que no se iba a poder hacer más nada y sin embargo se encuentran maneras. Con esto no quiero desafiar lo que la ley establece pero me parece que la industria se va adaptando a un contexto nuevo y es parte de comprender el entorno en que te toca hacer negocios”.
También destacó que “es claro que uno de los objetivos centrales de la Ley 1.799 es desalentar el consumo de cigarrillos”, pero desde Scopesi & Cía y CAIL coincidieron en que no hay forma de concretar tal objetivo sin un plan mucho más abarcativo: “Si lo que se pretende es que la gente consuma menos, de hecho no se ha logrado. Si es exclusivamente un objetivo político por el cual queremos mostrar al mundo una actitud vinculada con la salud y el cuidado de la población, creo que aún tenemos que esperar para observar cómo se sostiene a lo largo del tiempo y si se acompaña con campañas de educación y salud para obtener el loable fin de proteger la salud de la población, ya que es obvio que no se obtendrá prohibiendo publicidad en un kiosco”, afirmó Carnaghi.
Decir que las políticas gubernamentales se encaminan hacia una prohibición total del consumo de cigarrillos suena un tanto irreal, no sólo porque son conocida las consecuencias que traen las leyes excesivas -el antecedente de la “ley seca” en Estados Unidos es uno de los ejemplos- pero también porque son conocidos los altos impuestos recaudados por el Estado por cada paquete de cigarrillo vendido (el 68%).
Sin embargo, es verdad que el marco de acción publicitaria de las tabacaleras viene en picada. “Como en casi todos los casos, Buenos Aires es el paradigma para el resto de las políticas en el resto de las grandes ciudades del país, por eso no creo que tarde demasiado en extenderse”, arriesgó Carneghi. Incluso d´Amato fue más allá y aseveró que “en poco tiempo la publicidad de cigarrillos será abolida en todas sus formas”. Sin embargo desde Massalin niegan la legitimidad de una veda total de la publicidad ya que “las tabacaleras operan dentro de lo legal y deberían preservar su derecho de poder comunicarse con sus consumidores, como cualquier otra industria. Debe haber algún canal por el cual vos le puedas decir a los fumadores adultos que hay una nueva marca, un nuevo packaging, una promoción o un evento”.

En Latinoamérica y más allá

Las limitaciones al consumo enojan a más de un fumador empedernido que para tomarse un café tiene que hacer el ritual de la búsqueda de las hoy comunes sillas y mesas expuestas en la vereda –que de más está decir, siempre están ocupadas, espera eterna que enfurece aún más al ya mal humorado fumador-. La idea de combatir al humo y la tentación del cigarrillo es vieja pero comenzó a impregnarse con mayor firmeza en las políticas de Estado en los últimos años. Hoy buena parte de los países adhieren a medidas anti-tabáquicas que incluyen restricciones al consumo (aunque el único que lo prohíbe totalmente es Bután, un pequeño reino vecino de la India) así limitaciones a la publicidad.
La Unión Europea abolió en la década de los 90 la publicidad de tabaco en la televisión y el 31 de julio de 2005 introdujo una nueva ley que no sólo la quitó también de la radio, Internet y gráfica sino que además le prohibió a las tabaqueras patrocinar acontecimientos deportivos u otro tipo de actividades en las que participen varios estados del bloque, se celebren en distintos países miembros “o que tengan de cualquier modo efectos trans-fronterizos, incluida la distribución gratuita o con descuento de productos del tabaco”, según informó la versión digital del diario español “El Mundo”. La medida no abarca a los anuncios en los cines, vía pública, merchandising y patrocinio de eventos en donde los participantes sean de un sólo estado. Sin embargo, las restricciones fueron suficientes como para trastocar las reglas del juego en especial para Fórmula 1, uno de los eventos con mayor promoción tabacalera, en especial por parte de Philip Morris. Una de sus marcas de tabaco más reconocidas, Marlboro, dejó de aparecer de manera explícita en los autos Ferrari aunque hasta el momento continúa utilizando los colores blanco, rojo y negro en clara alusión a la marca. Sin embargo con los nuevos avances de las leyes antitabaco, la casa madre de esa tabacalera, Grupo Altria, ya estaría pensando en la posibilidad de que la estrategia sea considerada ilegal. En aquel caso reemplazaría los espacios por otros productos que también comercializa, como marcas de comidas o bebidas.
Si uno se sumerge en la historia Finlandia, Noruega y Singapur son los veteranos en materia de censura de la publicidad, con una trayectoria que comienza en los años 70. Otros países que los acompañan en la actualidad son Australia, Bangladesh, Vietnam e Irán. En éste último caso ni siquiera está permitido escuchar o contemplar ningún anuncio relacionado con el tabaco.
Pero las medidas no sólo llegan al otro lado del “charco”. El ejemplo de la Argentina ya es sabido al que se suman entre otros: Venezuela, en donde está prohibida desde hace más de 20 años la publicidad de tabaco en radio y televisión; Chile, que prohibió la publicidad en todas sus formas salvo en el interior de puntos de ventas; México con prohibiciones en radio, televisión, Internet y salas de cine y Brasil -el mayor exportador de tabaco en el mundo- que además de imponer restricciones legales a la publicidad también reemplazó imágenes relacionadas con cigarrillos en la vía pública por mensajes que informan sobre el daño que provoca consumirlos, técnica que también adoptó Canadá.

Gisela Krasñansky
 
 

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