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No hay vuelta que darle: la mejor herramienta para difundir una marca es un espectáculo deportivo. Hoy en la Argentina, no hay con qué darle. A las pruebas me remito: el último Mundial de Rugby, el último fin desemana con la Maratón 10K (Nike), el próximo fin de semana con elAbierto de Polo en Palermo, la Copa Petrobrás en “el Vilas” ysiguiendo con el tenis el Master de Shangai. Al que David Nalbandian ledijo que no. Razón por la cual no pudimos ver por televisión la jornadainaugural con Nadal y Ferrer dejando su sello y ahora, en los díashábiles, nos llega en un horario prácticamente marginal: las 6 de lamañana.
&tEntonces uno, rápidamente, regresa mentalmente al Torneo de París – subsiguiente al de Madrid – en el que Nalbandian “despachó” a los top ten en una ráfaga impresionante. La tele al mediodía del domingo para ver la final frente a Nadal y la tanda que tenía productos – como si fuera una góndola de supermercado – para todos los gustos. ¿No me cree?. Repasemos juntos. Las marcas de autos coparon el segmento: Honda, Peugeot, Renault para su modelo Semic, Toyota y el Ford Mondeo colgando de los globos. ¿Le parece poco?...Las estrictamente deportivas también desplegaron su artillería. El banner múltiple de Wilson – SoloDeportes – Family Sport – Sport Line irrumpía prácticamente tanda por medio. Pero además Wilson mostraba sus zapatillas, mientras Diadora ofrecía paso a paso (como decía Reinaldo Merlo) su ingeniería al servicio del armado de su producto. Y Topper transformaba en modelo publicitario al legendario Guillermo Vilas a quien acompañaban Chela, Cañas y Vasallo Argüello. Haga memoria…La medicina dijo presente a través de los servicios de Omint y los productos Total Magnesiano (de Temis Lostaló) y Centrum (“de la A a la Z …”) ;/b>incitando a la ingesta, a los efectos de mejorar el rendimiento y/o recuperar energías luego del esfuerzo físico. Como no todos juegan y el espectáculo se observaba por televisión y al mediodía, aparecieron los vinos en el medio de la tanda: Elemento y Estancia Mendoza mostraban sus botellas de finos tintos tal vez pensando en la picadita que podían estar saboreando los televidentes dada la hora. No podía faltar la telefonía celular y entonces asomaron en los cortes publicitarios Movistar de Telefónica y Motorola con sus cada vez más sofisticadas propuestas. Pensando que también las mujeres podían estar acompañando las imágenes de ese momento Garbarino descargó su batería de ofertas, Sony promocionó los televisores Bravia y Phillips mostró el sello inconfundible de su marca. Unicenter sostuvo que es el shopping líder para visitar, los relojes Festina aparecieron en la pantalla, Visa sostuvo que siempre está con el deporte y Nordelta eligió a sus canchas de golf para promocionar el predio. Hasta acá y como se lee, la final de un torneo internacional de tenis con un argentino como protagonista, no pasó inadvertida para los marketineros, los ceos, los publicitas y las centrales de medios. Sabían de la potencia del imán. El otro tema fue aprovechar el espectáculo deportivo desde adentro. David Nalbandian entregado a la japonesa Yones en cuerpo, vincha y raqueta con Guinnot en la manga de su camiseta y Rafael Nadal como ícono de Nike. Y ahí, desde mi concepto, surge el ingenio creativo de Adidas que se había quedado afuera de la final por “falta de jugadores”: vistió a los jueces y a los ball boys y tapizó las sillas y sus corralitos. Ergo: siempre estuvo en la pantalla. Mercedes Benz, como siempre, incrustó su estrella en los extremos de la red y Ricoh se apoderó de la silla del umpire. En cambio, mientras las pelotas Head iban y venían, las sillas de los jugadores tenían estampado Indesit.
El BNP Paribás se ubicó con su estática en ambas cabeceras y en el reloj y South African Airways se tuvo que conformar con un espacio menor en los extremos. En los laterales se observaron carteles de Canal + y Sagem, mientras que en el piso, fuera del rectángulo de juego propiamente dicho se leía Gerflor. Como se deduce, nada quedó librado al azar. Y hasta Capcana de República Dominicana apareció en los créditos de apertura y cierre. Obvio que el satélite bajó para todo el continente. El final decidí reservarlo para Gillette. Que agudizó su ingenio, no solo para que muy pocos se den cuenta que el torneo de fútbol local ya no le pertenece, sino para que Pablo Stecco presente su nueva campaña con nada menos que Tiger Woods, Roger Federer y Tierry Henry como protagonistas. Hoy, sentado frente al televisor, viendo las imágenes, justifico el título. Mañana, a esta misma hora, más allá de los protagonistas, seguiré durmiendo. Es que no juega ningún argentino.
Juan Carlos Mena (“El Perro”)
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