Las empresas que apuntan sus negocios a un segmento joven, detectan al subte como un medio ideal para sus comunicaciones. Esto se debe a que más de un 60% de los pasajeros que utilizan a diario la Red, tienen hasta 35 años de edad, son económicamente activos y utilizan el subte para ir y volver entre sus trabajos, sus lugares de estudio y sus hogares.
Empresas de telefonía móvil, espectáculos, y hasta entidades
financieras, apuntan a ellos y, aprovechando la cautividad del público,
los múltiples dispositivos y las características escenográficas del
ámbito, despliegan su creatividad y sorprenden a lo largo de toda la
red.
¿El objetivo? Lograr un contacto directo en situaciones cotidianas,
como es viajar en subte, combinando diferentes estímulos de
comunicación, tradicionales y no tradicionales, para generar en los
pasajeros experiencias vivenciales originales y así fortalecer el
impacto y la recordación.
Claros ejemplos son las actuales campañas de Personal, invitando a
asistir al “Personal Fest”, y de Blue (La nueva tarjeta de Banco
Francés), con sus “territorios de marca” en pasillos, escaleras
mecánicas, vagones y hasta en la boca de túnel de la estación José
Hernández (D).
Aprovechando la segmentación que el subte ofrece, es posible contactar
al público objetivo con óptima cobertura y frecuencia y, además,
reforzar el impacto de la comunicación, sorprendiendo con
intervenciones no tradicionales muy afines a este target tan valorado.